Ir al instituto.
Teléfono móvil: posa-vasos.
Atarse los cordones.
Encender el ordenador.
Cocinar-Huevos.
Ir al campo.
Coger setas.
Un cd.
La playa.
Robar-Sombrero.
Hacer una foto.
Pasar por "controles metálicos".
Los árboles te persiguen.
Ir de compras, las bolsas no se dejan coger.
Martillo-Pájaro.
Bocata-Clavos.
Hacer un puzzle/cubo de rubik.
Peinarse.
Beber agua.Ski.
Pelea de barro.
Disparar una escopeta.
Correr-Cortina.
Pesas-Bollos.
Hacer la ola en un estadio.
Hipo.
Pañuelos-Estornudos.
Desatascador.
"Construcción de gags"
- Una persona está en un bar y pide una cerveza. El camarero se la sirve a rebosar y la espuma comienza a derramarse por el vaso. El móvil del cliente comienza a sonar y vibrar, y el camarero acababa de limpiar la barra. El cliente, ante esta situación, se pone nervioso y no sabe qué hacer primero: coger el teléfono, limpiar la espuma de la barra o sujetar la cerveza para que no siga derramándose. El cliente, estresado por la situación y tras unos segundos de duda, con cara horrorizada, utiliza el teléfono de posa-vasos, y seguidamente pone una cara de decepción, tras darse cuenta de que no ha sido la solución más inteligente. Puesto que al seguir vibrando el teléfono, el vaso vuelca y se derrama completamente. A lo que el cliente, al levantar la vista, observa la cara, primero de asombro, y después de enfado del camarero.
Este sería un ejemplo de cambiar la utilidad de los objetos, que a la vez, engloba algún mandamiento de la ley de charlot más.
- Una persona que acaba de levantarse está desayunando una taza de leche y fumando un cigarro. De repente suena el teléfono, es una llamada urgente y necesita un lápiz para tomar nota. De forma precipitada, apaga el cigarro dentro de la taza sin darse cuenta, se levanta, coge el lápiz apunta lo que le están diciendo y mientras habla con su interlocutor juega con el lápiz y se lo mete en la boca. Al cabo de unos segundos, coge un mechero y se enciende el lápiz, creyendo que lo que tenía en la boca era un cigarro. Simultáneamente finaliza la llamada y se da cuenta de que el cigarro “no tira”, lo saca de la boca, lo mira, y procesa toda la situación con la consiguiente cara perpleja.
- Una persona está viendo una colección de huesos, ordenados y clasificados, de la época jurásica en un museo. Mira a su alrededor para comprobar que en ese momento nadie le vigila, y sin poder evitarlo, coge uno de los huesos para observarlo mejor. Al volver a ponerlo en su sitio, el hueso empieza a rodar, arrastrando con él las piezas que había a su alrededor. Ante esta situación, la persona se pone nerviosa, y al intentar coger los huesos que estaban rodando, para que no cayeran al suelo, tropieza con las baldas de la estantería, tirando completamente el expositor que contenía la colección completa de huesos. La persona, con rapidez, observa que nadie le ha visto y al no poder dominar la escena, sale corriendo.
Aquí parece que el individuo no ha aprendido de sus errores y "tropieza dos veces con la misma piedra" y sino mira este vídeo y verás como ese refrán queda bien demostrado:
- Una persona acude a un supermercado con intención de robar unas latas de cerveza. Para disimular y no levantar sospechas decide comprar algo mas barato y se decide por unos chicles, escondiendo las cervezas debajo de su elegante sombrero . Al pasar por caja, como gesto de agradecimiento a la cajera, se quita el sombrero de forma cordial y caballerosa (estilo Charlot), y al inclinar la cabeza se le caen las cervezas que había olvidado que llevaba escondidas, rompiéndose éstas en el acto y empapando a la cajera la cual le dirige la peor y mas amenazante de sus miradas.
- Dos personas discuten en una cocina. Una de ellas, sale por la puerta de forma airada. Acto seguido, se gira para poder decir la última palabra con la mala suerte de que la puerta de la cocina era giratoria y... ¡ZAS! en toda la boca!.
- Una persona se va a esquiar, coge un remonte de anclas (son como anclas grandes, en un lado se apoya una persona y en el otro, la otra). Al no saber cómo funciona, decide que la forma de usarla es meterse el ancla entre las piernas. Ante la imposibilidad de ésta colocación (puesto que es completamente incorrecta) y tras unos minutos intentándolo con muchísimo ímpetu, ve que comienza a coger altura y acaba colgado como un jamón durante toda la trayectoria del remonte. Al llegar al final de éste, apenas puede bajar los brazos debido al esfuerzo considerable que ha realizado.
- Una persona va a atracar un banco, al llegar a éste, intenta ponerse una media en la cabeza para que no le reconozcan. Le surge un gran problema con la media en mitad del banco, y no consigue ponérsela bien: le hace daño en todas las partes de la cara, no puede abrir los ojos, le achata la nariz, etc. Tras un buen rato peleándose con la media, decide abandonar esa opción y sacar la pistola. Al abrir los ojos, la policía está enfrente de él sonriéndole irónicamente. Y es que una media en la cabeza presupone un atraco... aunque a veces las cosas no son lo que parecen... y sino mira este vídeo:
- Llega el día de un examen, dos alumnos conversan; uno de ellos no ha estudiado, y el otro sí, aunque conoce bien la situación de su compañero y dice:
-Tranquilo, el examen es después de comer, aún estás a tiempo de hacerte una chuleta.
El compañero llega a su casa, y le dice a su madre: - ¡Mamá! ¡Hazme una chuleta!
Su madre le hace una chuleta de cerdo y el hijo se la come y se va a hacer el examen con total tranquilidad. Al cabo de una semana, le dan los resultados (suspenso, evidentemente). Indignado, decide hablar con el profesor/a, el/la cual le pregunta cual es el motivo de estar tan sorprendido de su suspenso. Este le contesta con solemnidad:
- ¡Es imposible que me haya suspendido, puesto que ese día comí chuleta!
Y es que el alumno no sabía a qué se refería su compañero con eso de la chuleta...No conocía la faceta que, al contrario, si conoce la siguiente persona de este vídeo...¡Tal vez la situación te resulte familiar! (No esperes reirte o entretenerte mucho con el vídeo, no tiene ningún argumento especial)
- ¿Problemas con el ordenador?
Una persona se acaba de comprar un ordenador y al llegar a su casa por la mañana, se va la luz en todo el barrio pero él no se da cuenta. Intenta encender el ordenador y como no puede, coge un manual en el que pone:
1. Compruebe su ratón.
La persona, sorprendida y con paso firme, decide irse a una tienda de animales y compra un hámster. Llega a casa y lo pone al lado de su ordenador. Pasado un rato, y al ver que no pasa nada, vuelve a coger el manual y lee:
2. Asegure su fuente de alimentación.
El individuo, extrañado, comprueba que el hámster no tiene comida y llena los compartimentos de la jaula. Pasado otro rato, y sin éxito, vuelve a coger el manual:
3. Compruebe la memoria RAM.
La persona, más extrañada aún, se va a la cocina y coge un vaso de leche ("RAM"), vuelve y lo pone cerca del hámster, y vuelve a esperar otro rato. Comienza a desesperarse, y al ver que tampoco pasa nada vuelve a leer el manual:4. Compruebe que el disco duro funciona correctamente.
La persona coge el cd de instalación de software que venía con el ordenador, y un martillo. Con el martillo comienza a golpear el disco hasta romperlo. Enfadado porque se cree que le han timado con el disco duro, lee por último en el manual:5. Consulte con el soporte técnico.
El individuo, desesperadísimio y extrañadísimo, mira detenidamente la mesa sobre la que está el ordenador, buscando algún defecto en ella. Se sienta encima de la mesa para comprobar su resistencia, y al ver que tampoco ocurre nada, enfadado, termina tirando el ordenador por la ventana.
A continuación os dejo un vídeo de una chica que al parecer también tiene problemas con el ordenador. También parece que la informática no es lo suyo...
- Una persona intenta atarse los cordones, y sin querer se ata las manos a los zapatos. Al intentar levantarse, creyéndose que los ha atado bien, se cae de morros.
La mayoría de las personas se atan los cordones al menos una vez al día, y les lleva a razón de 30 segundos cada vez; desde los 6 años. Si consideramos que el promedio de vida es 75 años, estaríamos en condiciones de afirmar que una persona ocupa 12593 horas, es decir 524 días de su vida, solamente en atarse los cordones. Por lo que, sin darnos cuenta, dedicamos mucho más tiempo a atarnos los cordones del que creemos. Lo que nos ayudaría mucho sería la peculiar manera que tiene la persona del siguiente vídeo en atarse los cordones...¡ahorraríamos tiempo y esfuerzo de nuestra vida!.
- Una persona en su casa va a tomarse un baño, deja el grifo abierto y sale del cuarto de baño. Al cabo de un rato regresa al cuarto de baño con unas aletas de buzo en los pies, una escafandra en la cabeza, un flotador con forma de patito en la cintura, y unos manguitos. Tras comprobar la temperatura del agua, pega un brinco y se mete en la bañera.
- Una persona decide poner pavo para cenar el día de Navidad. Se compra un pavo vivo un mes antes, y comienza a criarlo: sienta al pavo a comer con él en la mesa, da largos paseos con el, mantiene interminables conversaciones con él, van juntos al gimnasio, al cine, etc. Llegado el día de Navidad, la relación con el pavo es tal, que ningún miembro de la familia es capaz de sacrificar el animal para comérselo. Se marchan de nuevo al supermercado, y el día de Navidad terminan cenando coles de Bruselas, las cuales, por supuesto, comparten con el pavo.
- Están dos amigos en una habitación, uno de ellos lleva varios días intentando arreglar el ordenador: desmonta la CPU, los altavoces, el monitor y demás piezas sin éxito alguno. El amigo le pregunta que cuál es el problema exactamente del ordenador, puesto que lleva un par de días manipulando las piezas y debería empezar a pensar en llevárselo a un técnico. A lo que le contesta que la pantalla se queda en negro y no se ve nada. Su amigo, con toda naturalidad, se acerca y le contesta: ¿has probado a enchufarlo?, acto seguido lo enchufa y le da al botón de encender; el ordenador comienza a funcionar. Sus caras lo dicen todo. Uno lleva dos días haciendo el ridículo y el otro piensa: ¿cómo puede alguien complicarse tanto la vida?
- Están dos náufragos en una isla desierta. Tienen hambre, e indagando a su alrededor, ven que en lo alto de una palmera hay un hermoso y sabroso coco. Deciden que el primero que lo coja, se lo come. Uno de ellos se pone a fabricar unas extrañas botas de escalada, mientras tanto, el otro le observa atentamente sin hacer nada. Comienza la escalada hacia el coco completamente seguro de que conseguirá el coco ante la pasibilidad de su compañero. Apenas a unos metros antes de conseguir su objetivo, el que está en el suelo, coge una piedra, la lanza hacia el coco, el cual cae inmediatamente en sus brazos.
- Le dice Gandhi a Steve Wonder: “con el ojo por ojo sólo se consigue que el mundo entero acabe ciego”... Y contesta Steve Wonder: “Verdad, verdadera... (¡Yoigo!)”

- Está un individuo en un cine comiendo palomitas. El señor que tiene enfrente se queja del ruido y le recrimina. La otra persona, molesta, le tira una palomita a la nuca. El de enfrente se gira y con tono amenazante le insulta y le tira lo que quedaba del perrito caliente que estaba comiendo. El que tienen al lado, les dice que por favor se comporten, a lo que el de las palomitas le dice que no se meta en donde no le llaman, tirándole el resto de palomitas que tenía. Las personas de alrededor entran en la discusión y al cabo de unos minutos, hay una guerra de patatas fritas, palomitas y perritos calientes en el cine.
- Una persona está haciendo mayonesa en la cocina de su casa. La batidora hace vacío en el recipiente, lo que impide a esta persona sacar la batidora una vez que termina. Sujetando el bote entre las piernas, hace fuerza para intentar dominar la batidora, la cual, se pone bruscamente en funcionamiento y acaba derramando la mayonesa por todas las paredes de la cocina. Al mismo tiempo, esta persona acaba enredada en el cable y sujetando con dos manos la batidora como si defendiera su propia vida.
- Una individuo está leyendo un libro en el salón de su casa. Minutos antes, ha puesto una lavadora de ropa. La lavadora comienza a hacer un ruido estruendoso puesto que ha comenzado a centrifugar. Se ve cómo la persona que está leyendo, gira la cabeza hacia el pasillo de su casa viendo, cómo la lavadora, que ya tiene muchos años y no está en muy buenas condiciones, atraviesa una y otra vez el pasillo, ante la cara impasible del dueño, el cual comenta a su mujer con total naturalidad: Creo que deberíamos comprar otra lavadora menos independiente...
- Se ve un perro de gran tamaño corriendo detrás de un gato por una larga calle. Parece que no queda mucho para que el perro alcance al gato; doblan una esquina y se oye un ladrido y unos maullidos inquietantes que hacen pensar que el gato ha sido alcanzado. Unos segundos después, sorprendentemente, se ve regresar al perro a toda velocidad, y acto seguido a una manada de gatos locos y enfurecidos que corren detrás del perro.
- Una persona sonámbula se levanta a media noche y mientras sueña que recorre los largos campos de trigo de su pueblo, comienza una peligrosa ruta por los tejados de su barrio, recorriendo peligrosas barandillas, haciendo equilibrio sobre las cuerdas de tender la ropa, cruzando calles llenas de coches, y arriesgando su vida en cada paso. Pasadas unas horas, regresa a su dormitorio con cara de felicidad absoluta, y se acuesta como si nada hubiera pasado.
- Una persona queda encargada de vigilar un burro que arrastra un carro lleno de copas frágiles apiladas en grandes montones. Pasado un rato, la persona decide irse a beber a la fuente del otro lado de la plaza. Pensando que el burro estaba correctamente atado, se marcha y en contra de todo lo previsto, el burro echa a andar detrás de él, sin que se de cuenta, haciendo temblar los enormes montones de cristal pero sin derribar ni una sola copa. Lo cual se presuponía bastante improbable desde el principio.
- A una persona se le rompen las patas de una silla, para intentar arreglarla antes de que venga su familia, coge lo primero que tiene a mano, en este caso son unas tiritas. Intenta pegar las patas de la silla con las tiritas hasta dejar la silla más o menos decente, y que no parezca que está rota. Al llegar su familia, un pariente de él se sienta en la silla y, evidentemente, se cae. Cuando le levantan, ven las tiritas medio pegadas a las patas y miran a la persona que intentó arreglar la silla. Se observa cómo éste hace el loco, como si él no supiera nada.


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